Nacida en Perú en 1922 con el nombre Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo, Yma Sumac, fue una soprano que logró gran éxito internacional en los años cincuenta.

Adoptó su nombre artístico de la frase quechua ‘¡Ima Sumaq!’ que significa ‘¡Qué linda!’, y fue especialmente conocida por su inusual registro vocal, una de los más extraordinarios que haya quedado consignado.

Su voz, que abarcaba más de cinco octavas, fue descrita como dulce y a la vez oscura.

Yma profería desde los chirridos más agudos, a gruñidos selváticos, sonidos fantasmagóricos e incluso el trino de pájaros.

No tuvo oportunidad de aprender solfeo ni técnicas de canto antes de triunfar en Estados Unidos y, gracias a esta falta de academicismo, mantuvo su voz original en su virtud.

También destacó por su exotismo y vestimentas folclóricas, a juego con su música, que siempre bebió de las influencia culturales peruanas.

Yma decía ser una princesa Inca descendiente de Atahualpa y, aunque en EEUU la tomaron en ocasiones a pitorreo diciendo que era originaria de Brooklyn, fue finalmente el cónsul José Varela y Arias (en nombre del gobierno de Perú) quien certificó oficialmente su descendencia.

Es la primera mujer latinoamericana y única peruana que tiene su nombre inscrito en una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y en 1954, en la cima de su carrera, compartió cartel con Charlton Heston en la película ‘El secreto de los Incas’.

En esta película interpretaba además uno de sus temas más conocidos, ‘Ataypuray’, que sería rescatado en los años 90 por la película de culto ‘El gran Lebowski’ en una de las escenas preferidas por los admiradores.

En el año 2006, Yma recibe la Medalla de Honor de la Cultura Peruana del Instituto Nacional de Cultura.

Tras décadas alejada de su país natal, la soprano permaneció durante quince días en Perú visitando Cuzco, Machu Picchu y demás atracciones turísticas.

Moriría dos años después dejando atrás su leyenda.

Share This

Comparte

Comparte este post con tus amigos!