Como Abogados Derechos de Autor consideramos este artículo de gran relevancia puesto que pone de manifiesto el alcance de este tipo de Derecho, que normalmente no suele atribuirse a cosas específicas que se generan únicamente en línea.

¿Constituye el acto de colgar un enlace a un contenido de la web un acto de comunicación pública?

El pasado 8 de Septiembre, el TJUE se volvió a pronunciar, desde que lo hiciera ya en 2014 a raíz del caso Svenson, acerca del controvertido asunto de los enlaces en internet. La pregunta es sencilla, y sigue siendo la misma:

¿Constituye el acto de colgar un enlace a un contenido de la web un acto de comunicación pública? y, ¿sería necesario en todo caso pedir autorización al titular para llevar a cabo dicho acto?

El asunto que ha causado este nuevo pronunciamiento parte del enfrentamiento entre la empresa GS Media BV y la Editora de la revista PlayBoy (Sanoma Media); la controversia entre ambas partes versa sobre los siguientes hechos: en 2011, GS Media coloca en su web un enlace a un sitio australiano en el que se publican las fotografías de la Sra. Dekker sin la debida autorización de la titular de derechos, que en este caso era la editora Sanoma.

Una vez el sitio australiano suprime las fotografías en cuestión, a petición de Sanoma, GS Media vuelve a publicar un enlace que redirige a otro lugar en internet en el que se encuentran alojadas también sin autorización las fotografías en cuestión.

Después de que la editora requiriese de nuevo la retirada al nuevo sitio, se vuelven a retirar, pero esta vez serán varios usuarios del portal de GS Media (GeenStijl) los que volverán a alojar de nuevo enlaces a otros lugares con el mismo contenido.

Es en este momento en el que Sanoma decide emprender acciones legales, alegando que se están violando sus derechos de autor.

La misión del tribunal en este asunto consiste en aclarar en qué casos se considera esta actividad como un acto de comunicación pública y en qué casos no.

En otras palabras, en qué supuestos esta acción puede constituir una infracción de los derechos de autor y en cuáles no.

El tribunal ya había dejado claro con anterioridad (Caso Svensson) que los enlaces podían constituir un acto de comunicación pública pero que para ser considerados como tales debían ir dirigidos a un público nuevo, y por ende, los enlaces a contenidos colgados en internet con la debida autorización y sin restricciones de entrada para sus usuarios, no constituían un acto de comunicación pública porque no se dirigían a un público nuevo.

El contenido ya estaba disponible para todos los usuarios de la red y el hecho de enlazarlo no generaba un público nuevo o distinto al anterior.

En este caso (Svensson) el tribunal se pronunciaba sobre el supuesto de contenidos legalmente alojados en internet, ahora bien, nuestro caso actual difiere del anterior precisamente en este punto.

Los enlaces de GS Media van dirigidos en esta ocasión a sitios de internet en los que el contenido (fotografías de PlayBoy) están subidas ilegalmente, sin la debida autorización.

Por un lado, está claro que las webs que alojan directamente este tipo de contenido están realizando un acto de comunicación pública que infringe los derechos de autor de la revista, pero ¿es también susceptible de considerarse infracción el hecho de enlazar desde otra página a dichos contenidos, como está haciendo GS Media?

Según el TJUE así es. En este caso deberíamos considerarlo como una un acto de comunicación pública y por ende como una infracción. No obstante, hay que matizar.

El tribunal fija una serie de requisitos a la hora de determinar si un enlace constituye un acto infractor o no.

En primer lugar, el enlace deberá ser siempre a contenidos ilegales, subidos sin autorización del titular.

En segundo lugar, el prestador de servicios que aloje este enlace deberá ser consciente de que se está dirigiendo a contenidos subidos ilegalmente. Debido a la gran cantidad de información que hay hoy en día en internet, el tribunal argumenta que puede ser difícil para determinados prestadores de servicios el saber si dicho contenido es ilegal o no, por ello, sólo se les considerará responsables de un acto infractor si son conscientes de ello.

En tercer lugar, el tribunal considera que, en todo caso, si esta actividad se realiza con ánimo de lucro, habrá que entenderla siempre como infractora, ya que en dicho caso se presume que el prestador de servicios debería saber o ser consciente de la legalidad o ilegalidad de dichos contenidos, de los que está extrayendo un beneficio económico.

En conclusión, podemos afirmar que cuando estamos ante enlaces a contenidos legalmente alojados en internet y de libre acceso a cualquier usuario, dicho acto no constituye un acto de comunicación pública, mientras que si estamos ante contenidos ilegalmente subidos, deberíamos considerar los enlaces como actos de comunicación pública siempre que los prestadores de servicios sean conscientes de su ilegalidad, y en todo caso cuando haya ánimo de lucro, ya que se presume su consciencia.

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